¿Incurre en una carrera informativa inútil el escritor (ese "publicador de libros") que decide escribir un blog? ¿Se muere Bergman y hay que lamentarlo, cumple años Sargent Pepper´s y hay que endiosarlo, muere Elvis y hay que narrar su vida? ¿Hay que correr y estar ahí en el momento en que se desvanece el arcoiris? ¿Competir de aniversario en aniversario?
¿Tiene que comenzar a leer la novelas del próximo premio Nobel en septiembre para que su primera anotación de diciembre sea primicia? ¿Puede el cronopio competir con la velocidad de la web, o es el libro de Cortázar una nostalgia de la nostalgia de la nostalgia, y así hasta el infinito? ¿O se puede concebir el blog-Axolotl?
¿Acaba el blog tragándose el artículo? ¿O el artículo engullendo las notas dispersas del blog, esas que para parafrasear a Cardoza va poniendo el escritor como las cabras bolitas? ¿Hay que empezar ahora la nota obituria sobre Sofía Loren? ¿O sobre los diez años de muerta de la horrenda princesa Diana?
¿Se podrá dejar depreguntar por
la autoridad literaria en tiempos de blog?