“Un signo es todo aquello que puede ser tomado significativamente como sustituto de otra cosa. La semiótica es en principio la disciplina que estudia todo lo que puede ser usado para mentir”.
Un día que Eco (Teoría de la semiótica) andaba clarividente.
En CNN en español el especialista en economía decía que las telecomunicaciones están estatizadas en Costa Rica, lo que, de hecho (un énfasis que anunciaba que iba a decir algo radical) constituye un monopolio... es que no hay otra manera de llamarlo...
Luego el entrevistado respondía a la sugerencia con la recomendación de que sólo la competencia sana entre empresarios privados de comunicaciones lograría abaratar los costos para los usuarios.
Faltaba quizá que apuntara hacia el mapa de Nicaragua y dijera: miren, los efectos de la aldea telecomunicada: en cada palmo del país hay una torre privada, alegoría triunfal de la torre de marfil.
“Algunas de las violaciones de los derechos humanos más infames de los últimos treinta y cinco años, que han tendido a ser vistas como actos sádicos realizados por regímenes antidemocráticos, fueron en realidad cometidas con la intención deliberada de aterrorizar al público o fueron aprovechadas activamente para preparar el terreno para la introducción de reformas radicales de libre mercado.”
Naomi Klein en su nuevo The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism
También un cortometraje: el shock no se aplica sólo a los locos y peligrosos que quieren ser intimidados y regresados a un estado "infantil", sino también a sociedades enteras.
Para atender mejor a mis lectores voy a ir creando blogs con temáticas separadas sobre economía, religión y política hondureña. De esa manera cada quien puede ir directamente a lo que le interesa. Esta vez le toca el turno al blog CONTRA ECONOMÍA que tratatará sobre temas de teoría económica y relacionados, y dejo los otros blogs para temas más ligeros, incluyendo éste.
Tal es la conclusión de la escuela austriana de economía. ¿La razón? La imposibilidad del cálculo económico en la ausencia de precios de mercado. A lo más que se puede aspirar en el socialismo es al establecimiento de precios para los bienes de consumo, pero no hay manera de calcular los precios de materias primas y bienes de capital. Se cree que la mente humana y los sistemas de cómputo son incapaces de abrirse paso ante la cantidad de relaciones y operaciones que se dan entre las razones de intercambio de bienes y servicios en una economía desarrollada.
Ejemplo de Cálculo Económico
Por ejemplo, en la producción de una unidad de un bien X en los que intervienen las materias primas A y B pueden utilizarse las siguientes combinaciones de insumos:
a) 2A + 3B
b) 6A + 9B
c) 3A + 2B
Nuestra tarea es seleccionar la combinación de bienes que sea más eficiente.
A simple vista es fácil determinar que entre las combinaciones a y b la más eficiente es la opción a, ya que utiliza menores cantidades de los dos insumos; es decir, que es técnicamente eficiente. Pero no podemos decidir con el mismo criterio entre las opciones a y c. Pero si contamos con los precios de mercado es fácil hacerlo. Si A= $1 y B = $3 la combinación a nos da 2 (1) + 3 (3) = $11 y c nos da 3 (1) + 2 (3) = $9, con lo que la combinación económicamente más eficiente es la c, ya que tiene un menor costo monetario.
Se asume que los costos monetarios en el mercado -aunque existan monopolios y oligopolios- reflejan una armonización perfecta entre las preferencias jerárquicamente ordenadas de los consumidores. Tal armonización no es el resultado de ninguna planificación sino que surge espontáneamente.
Definición de socialismo en la escuela austriana
Una organización social es socialista cuando no existe propiedad privada de los medios de producción. Esto incluye al anarcocomunismo, aunque la literatura austriana con mayor frecuencia tiene una imagen del socialismo como la de un Estado autoritario jerárquicamente organizado y que funciona con planificación centralizada.
El argumento de la imposibilidad del cálculo económico en el socialismo es utilizado por los autores austriacos para oponerse a cualquier tipo de intervención del Estado en la economía.
¿Es realmente imposible el socialismo?
Aun tomando como válida la línea argumental austriana, no es posible asegurar que el socialismo sea imposible, ni siquiera en un estado socialista autoritario (si es que tal concepto no es un oximoron). Es cierto que el estado socialista sufriría por el problema del cálculo económico, pero ello no quiere decir que necesariamente tenga que colapsar.
La carga de la prueba
La objeción básica que se puede hacer a los austrianos es que el argumento de imposibilidad de cálculo económico en el socialismo no demuestra lo que pretende demostrar, sino que le pasa el guante a los socialistas para que demuestren que sí es posible el cálculo económico en el socialismo. Lo más que pueden decir los autores austrianos es que no saben como puede resolverse el problema del cálculo económico en el socialismo.
Cálculo económico en el capitalismo
Por otra parte los autores austrianos tienen que demostrar que el cálculo económico sí es posible en el capitalismo, por que no es para nada evidente. El hecho de que el sistema capitalista haya perdurado hasta ahora no implica que este sistema provea una forma racional y eficiente de cálculo económico. Si bien los precios de mercado le indican al capitalista si una actividad es rentable o no, eso no significa que los precios de mercado conduzcan a una utilización social óptima de los recursos económicos.
Si nos bajamos de la torre de marfil de la teoría económica burguesa y vemos las cosas desde el punto de vista de los seres humanos explotados y excluidos, resulta hasta grosero sugerir que los recursos económicos están óptimamente distribuidos en la sociedad. Mientras unos pocos nadan en el lujo, otros muchos no tienen asegurado ni el pan de cada día.
Alternativas socialistas
El mutualismo es una forma de socialismo de libre mercado en el que los trabajadores están a cargo de las decisiones de producción y distribución en la economía. Si se pudiera implementar resultaría una alternativa obvia contra el capitalismo explotador. Sin embargo, un sistema mutualista no eliminaría los efectos negativos de la competencia en el mercado en el que cada empresa busca quitarle clientes a otras, con lo que se produce un desperdicio los recursos económicos y se crea un ambiente de hostilidad y precariedad.
Una alternativa mejor sería un anarcocomunismo en el que se eliminara el uso del dinero. El cálculo económico en este tipo de organización social sería de tipo cualitativo, sin ser reducido a una variable única como ser el dinero.
Las bases del cálculo económico en esta sociedad pueden ser los siguientes:
Dice Ardegas que cuando describí su post como un intento de ?demostrar las maldades del sistema capitalista asociadas al mercado de trabajo? estaba colocando el acento en las cuestiones éticas, algo que él no hizo.
En realidad, yo en ningún momento utilicé el término maldad como contrario a los principios éticos. Mi análisis es compleamente utilitarista.
Pero el término maldad tiene una clara connotación ética, y al final de tu post te referiste a los "malvados" capitalistas, y como los obreros se podían convertir en "malvados" al apropiarse del trabajo de otros al convertirse en empresarios. Por lo que no es cierto que tu análisis haya sido completamente utilitarista: empezaste hablando de maldades y terminaste hablando de malvados. Debo entender ahora que para tí la palabra "maldad" no tiene ninguna connotación ética o que estabas bromeando cuando hablabas de "maldades" y "malvados".
La Remuneración del Trabajador
Decías:
Ardegas sostenía que en un supuesto donde sean los trabajadores los que compitan por unos puestos de trabajo ?dados?, percibirán tan sólo el costo de oportunidad de emplearse. En realidad, en mi post ya le demostré que en cualquier caso (salvo cuando existan preferencias concretas por un trabajo determinado) el salario no coincidirá con el coste de oportunidad del trabajador.
Tu ejemplo pinta una situación ideal en que hay un puesto de trabajo para cada candidato a emplearse y en la que todos los aspirantes tienen la habilidad mínima requerida para cada puesto. Es decir, presupones el pleno empleo. Mientras yo lo que propongo es una situación desigual, en el que hay más competencia entre los trabajadores por los empleos que competencia entre los empleadores por los empleados. Pero con tu ejemplo proponías demostrar que a cada trabajador se les paga más que su costo de oportunidad de entrar en el mercado laboral, a lo que yo te contestaba que lo que yo tenía en mente era un análisis de equilibrio parcial, y que era en ese contexto que debía entenderse mi concepto de costo de oportunidad de emplearse, a lo que contestas:
Matizas tu definición de costo de oportunidad de emplearse; me niegas que con ello quisieras decir el coste de oportunidad de ingresar en el mercado laboral. Y afirmas que, en realidad, estabas pensando en un modelo de equilibrio parcial con más trabajadores que puestos de trabajo. Todo esto me parece muy correcto, pero sigues sin indicar cuál es, en esta situación, el ?coste de oportunidad de emplearse?. Yo te hablo de costes y tu me respondes aludiendo a los marcos teóricos en los que esos costes tienen lugar, pero no corriges cuál sería este coste.
El costo de oportunidad se refiere a la mejor alternativa que se deja de lado, en este caso tiene que ver con empleos alternativos o con no emplearse en absoluto. Este costo de oportunidad se refleja en la curva de oferta de mano de obra. Cuando se da la explotación monopsonística el salario es menor que el valor del producto marginal. Es normal que el costo de oportunidad del trabajador sea muy bajo debido a las pocas opciones de que dispone, lo que lo hace susceptible de ser explotado: se le paga por debajo de su productividad marginal. Cuando la mejor alternativa de que se dispone es el disfrute de tiempo libre, pero una situación precaria por no disponer de ingresos suficientes, el trabajador es vulnerable a la explotación. A la vista de lo anterior tendré que retractarme de mi afirmación de que solo se le paga su costo de oportunidad, ya que si esto fuera así al trabajador le sería indiferente trabajar para un puesto de trabajo que para otro, o no trabajar por un salario, lo que es una situación muy rara. De todos modos, lo que yo quería recalcar -siguiendo al marginalismo- es que bajo condiciones de competencia desigual se le puede pagar al trabajador un monto menor que el valor de su producto marginal. A lo que ahora agrego que cuando el costo de oportunidad de los trabajadores es bajo, se hace más fácil pagarles un salario menor que el valor de su producto marginal.
En cualquier caso, es curioso como algunos términos keynesianos tan contradictorios como ?equilibrio con desempleo? han llegado a popularizarse. Si hay trabajadores desempleados bastará con reducir su salario para que obtengan un trabajo; pero si tenemos que reducir los salarios, significará que están demasiado altos y, por tanto, por encima de su nivel de equilibrio.
No tiene nada de contradictoria la idea de un equilibrio con desempleo. De hecho es necesario un ejército de desempleados para que los capitalistas obtengan ganancias satisfactorias. Algunos economistas recurren a la idea de que los salarios son rígidos hacia la baja para explicar por que no se da un equilibrio de pleno empleo en el capitalismo real.
Me señalas la posibilidad del auto-empleo y dices:Sería ridículo decir que Warren Buffet está en el paro por el hecho de tener un coste de oportunidad tan elevado que no existan empleos suficientemente remunerativos. Y sería difícil que Warren Buffet fuera explotado (antes bien, él puede explotar a otros). Cuanto mayor es el costo de oportunidad de emplearse menor es la posibilidad de ser explotado.
No hay equilibrio entre salario y productividad marginal
A mi cuestionamiento sobre el equilibrio entre salario y productividad marginal, y mi idea de que el austrianismo rechaza el análisis de equilibrio dices: En otras palabras, el único que rechaza, con razón, el enfoque equilibrador y que apuesta por una concepción dinámica es Huerta de Soto. Felicidades Ardegas por haber elegido un representante sólido de la Escuela Austriaca, pero evita pontificar y generalizar en lo sucesivo sobre lo que no has leído.
No he pretendido pontificar sobre el papel del equilibrio en el austrianismo. Pero confirmas mi idea de que rechazas el "enfoque equilibrador", por lo que el espíritu de mi crítica es acertado. Al matizar tu afirmación de que el salario se irá aproximando a la productividad marginal me das la razón. En realidad podrías decir que que la aproximación del salario a la productividad marginal es una tendencia que se ve contrarrestada por los cambios en la acción empresarial.
Dices:El problema es que Ardegas intenta demostrar que el equilibrio no existe y para ello utiliza un ejemplo que sigue asumiendo el equilibrio. No he pretendido tal cosa. Solo me refería al equilibrio entre el salario y la productividad marginal. Pero ya dijiste que no tiene que darse tal equilibrio.
El Modelo Monopsónico
Vamos a ver, todo monopsonio asume la existencia de un solo empleador o de una coalición de empleadores. Un monopsonio es la otra cara del monopolio; si éste implica un único oferente, aquél implica un único demandante. Simplemente no puedes hablar de monopsonio sin incluir una coalición de empleadores.
Se puede hablar de "ganancias monopolísticas" sin haber monopolio. De igual manera sucede con la explotación monopsonística. Es cierto que debe haber una escasez relativa de empleadores, pero eso está implícito en las curvas de oferta. No es necesario que haya una coalición, si con ello te refieres a una colusión entre empleadores.
Y ahora pretendes darme lecciones de un modelo que dices que defiendo pero que no entiendo. Y dices:
Si sólo tienes un único empresario con una oferta de trabajo con pendiente positiva, entonces un incremento del número de trabajadores contratados implicará necesariamente un mayor salario para todos los trabajadores. Como cada trabajador sólo contribuye de acuerdo con su productividad marginal y, en cambio, para beneficiarse de los incrementos de esa productividad marginal hay que incrementar el salario de todos los anteriores trabajadores, el coste marginal de un nuevo trabajador es una función creciente del nivel de ocupación. A más trabajadores contratados, mayor coste marginal de un nuevo trabajador.
En este caso, el punto de corte entre el ingreso marginal y el coste marginal (que en condiciones de competencia perfecta determina la asignación eficiente) es ineficiente, ya que el empresario puede reducir el número de trabajadores contratados y obtener ingresos extraordinarios. ¿Cuándo sucederá esto? Cuando la reducción en el salario de todos y cada uno de los trabajadores contratados sea superior al ingreso marginal del trabajador despedido.
En el modelo al que me refiero, el punto de intersección entre la curva del valor del producto marginal y el costo marginal del factor indica la cantidad de trabajo que será demandada, no así el salario ofrecido que resulta estar por debajo del valor del producto marginal correspondiente, en la curva de oferta de trabajo. Esta curva de oferta de trabajo lleva implícito el costo de oportunidad de los trabajadores.
El Fondo de Subsistencia
Decías:
Como decíamos, Ardegas no acaba de manejarse de manera correcta con los conceptos, de ahí que se extrañe (También planteas el resultado paradójico de que unos menores salarios implican unos mayores salarios) ante mi explicación de que una reducción de los salarios da paso a un incremento del fondo de subsistencia que permita aumentar la inversión y por tanto la productividad marginal futura de los trabajadores. Para entender esto debería adoptarse una visión dinámica de la economía que vaya más allá de la estática comparativa y del tiempo newtoniano, conceptos que Ardegas decía controlar (hasta el punto de criticarme por no utilizarlos en mis análisis) pero que ahora le parecen extravagantes.
Aquí eres tú el que se enreda con los conceptos. Si te hubieras fijado en el uso que le doy a la palabra "paradójico" en los posts que has contestado, verías que no le doy el significado de "falso". En la dialéctica materialista lo paradójico es lo normal.
Dices:
Para que la teoría de Ardegas tenga una mínima consistencia, necesita asumir que este incremento de la productividad se traducirá en una reducción de las necesidades de mano de obra en toda la economía y ello sólo es posible asumiendo que todas las necesidades del ser humano YA están satisfechas. En caso contrario, el incremento de la productividad podría dar lugar a una reducción de empleo que se dirigiría, gracias a la nueva riqueza creada por la mayor productividad, a satisfacer otras necesidades.
Ya aclaré que en "mi teoría" no necesito asumir tal cosa. El efecto negativo del desempleo involuntario es algo inmediato y afecta la calidad de vida de los trabajadores. Eres tú, Rallo, el que insiste en minimizar este efecto negativo postulando mecanismos de mercado que vuelve este efecto negativo en una nadería, y para ello tienes que asumir muchas cosas para las cuales no hay ninguna garantía, lo que debilita tu posición.
Examinaré ahora tus objeciones a mi lista de supuestos que consideré que son necesarios para defender tu postura.
Yo decía que tenías que suponer que:
1. La demanda efectiva en el capitalismo refleja las necesidades de todos los seres humanos. No tomas en cuenta las necesidades de los económicamente marginados.
A lo que respondes:
La demanda del capitalismo es un concepto vacuo. Existen demandas particulares de cada individuo que difícilmente pueden agregarse. El empresario satisface las necesidades de aquellas personas que relativamente más pueden ofrecerle a cambio. La demanda efectiva no es más que eso, una demanda respaldada por el ofrecimiento de un intercambio.
A eso me refiero. Si quieres, puedes verlo desde un punto de vista "democrático" de "un dólar un voto", en el que los que tienen más riqueza tienen un mayor poder de voto. Las necesidades de los que tienen menos "votos" tienen un menor peso cuando se decide qué producir y para quién producir.
Aquel que ha producido mucho ?y lo haya producido par satisfacer las necesidades ajenas- será capaz de ofrecer mucho y, por tanto, de adquirir mucho.
De manera que en tu mundo austríaco el que no produce es por que no quiere. En tu mundo cualquiera puede ahorrar para establecer su propio negocio o vender su fuerza de trabajo. El problema es que en el mundo real del capitalismo existe desempleo involuntario y hay dificultades para establecer un negocio propio. Cuando hablas de que yo asumo "necesidades humanas insatisfechas" te olvidas de la existencia de ese grupo de personas, yo no. Además, si aceptamos la existencia de la explotación, no se puede decir a priori que el mayor poder adquisitivo provenga de una mayor producción individual. Es más probable que el que pueda adquirir más tenga ese privilegio debido a una mayor capacidad para exprimir a los demás.
2. No existe un período de incertidumbre y precariedad provocado por el desempleo en los trabajadores. Todos los que perdieron su empleo encontrarán otro, si es que lo buscan.
Sí existe incertidumbre y precariedad, pero ello no modifica ni una coma de mis argumentos.
Ok. Entonces no te importa la incertidumbre y la precariedad producida por el desempleo involuntario. Pero a los trabajadores sí les importa, y ese es mi punto. No obstante que no te importa, tratas de minimizar ese efecto negativo con supuestos que también resultan precarios. Dices: De hecho, esa incertidumbre probablemente se tratará de combatir a través de la consolidación de una riqueza que le permita generar renta en tiempos de desempleo. ¿Y esa consolidación de riqueza, si es que se da ¿será suficiente para compensar el efecto del desempleo involuntario? No creo que puedas afirmarlo a priori. Pero continúas:Y en todo caso, aun cuando se recurra al atesoramiento previo para luchar contra el eventual período desempleo futuro, la restricción del consumo reducirá los precios de los bienes de consumo lo que, en la práctica, incrementará los salarios reales del resto de trabajadores, lo que perfectamente puede traducirse en un mayor ahorro por su parte o en un incremento del consumo que o se dirigirá a remunerar las industrias existentes o la de otras nuevas e incipientes industrias (lo que significará una recolocación de la mano de obra). Veo que no te importa que los trabajadores tengan que restringir su consumo presente, y presentas un mecanismo de mercado que permita en el futuro (no se sabe cuando) volver a colocarse en el mercado de trabajo. Por el momento, dices, por lo menos disminuyen los precios de los bienes de consumo, por lo que el resto de los trabajadores está mejor; pero con ese mismo desparpajo podrías defender la eliminación física de un grupo de trabajadores, para que el resto esté mejor. Y tu argumento de que el consumo o ahorro de los trabajadores restantes permitirá compensar a los inicialmente desempleados es un salto de fe que haces en el vacío.
3. Esto se debe a que habrá nuevos proyectos que serán rápidamente formulados e implementados.
Tampoco es necesario asumir esto. Si se produce un incremento de la productividad sin que los nuevos proyectos aparezcan ?esto es, sin que aumente la producción en otras industrias o sin que aparezcan otras nuevas- lo que ocurrirá será que o bien ese incremento de la productividad se destinará a ahorrar o a consumir.
Si se destina a ahorrar, tendrá lugar una reducción del tipo de interés que incrementará la riqueza de los propietarios de los bienes de capital, ante el menor tipo de descuento. Esto dará lugar a un incremento del fondo de subsistencia (ya que podrá utilizarse durante más tiempo) y, por tanto, permitirá o incrementar las inversiones, o pagar unos mayores salarios o contratar a más trabajadores.
Si no hay nuevos proyectos ¿para qué se va invertir más si con el aumento de la producción se espera una disminución del precio del producto? ¿por qué habría que contratar más trabajadores o pagarles más a los existentes? ¿por caridad? No le veo ninguna credibilidad a estos nuevos supuestos que haces.
Si se destina a consumir, tendrá lugar un incremento del precio de los productos actuales, de modo que la rentabilidad de las industrias de consumo aumentará, favoreciendo el incremento de la producción para la que se necesitarán más trabajadores.
¿Y qué sucede si el consumo se destina a bienes importados?
4. Por lo que el desempleo involuntario no existe en el capitalismo, a menos que se hayan agotado las necesidades humanas
Esto es una conclusión de la falta de consistencia de las anteriores.
Ya demostré que no hay falta de consistencia. Pero sí descubrí que no te importa la precariedad y la reducción del consumo presente de los trabajadores. Aceptas la existencia del desempleo, pero tienes la esperanza de que en un futuro (no se sabe cuando) las cosas sucedan para mejor. Habrá que rezar para que ello sea así. Mi punto era que existe desempleo involuntario a pesar de haber necesidades insatisfechas ¿Estás de acuerdo ahora?
5. Los grupos humanos que sufren el desempleo involuntario y una presión hacia la baja sobre sus salarios son los mismos que se verán beneficiados por un aumento del empleo y los salarios provocado por un aumento en la inversión destinada a mejorar la producción. No tomas en cuenta la globalización de la economía.
Ya hemos visto que el desempleo involuntario sólo tiene lugar cuando se imponen por decreto salarios demasiado altos.
Y ya objeté esa idea. Hay otras razones por las que existe desempleo involuntario, entre ellas está el aumento de la productividad, lo que hace superfluos a muchos empleos; también es necesario un ejército de desempleados para mantener un nivel de ganancias aceptables para los capitalistas; y que los salarios son rígidos hacia la baja. Pero no has entendido de que va este supuesto. El ahorro de salarios proveniente de una industria particular puede invertirse en otra industria o en otro país, ya que estamos en un mundo globalizado. En cambio tú supones el estrecho ámbito de una economía local, solo así se explica tu creencia de que un aumento de la inversión proveniente de un ahorro de salarios necesariamente mejorará la situación de los que quedaron inicialmente desempleados. Pero en un mundo globalizado no hay garantía para tal supuesto.
6. Existe una movilidad perfecta del trabajo y el capital.
Me temo que esto no tiene nada que ver. La disponibilidad de capital determina la forma de utilización del empleo; a más capital, más trabajadores y durante más tiempo podrán contratarse sin necesidad de terminar y enajenar los frutos de su trabajo. Creo que confundes capital con bienes de capital, pero en todo caso esto es irrelevante para el caso expuesto.
Es relevante, por que supones que puede trasladarse fácilmente los factores productivos de una industria a otra. No tomas en cuenta el costo de un trabajador para cambiarse a un empleo diferente y que requiera diferentes habilidades.
La reducción de la tasa de ganancia
Ardegas sostuvo que un incremento del gasto en I+D provoque un descenso del precio de los productos que reduzca la tasa de ganancia y, por tanto, haga disminuir la inversión futura, aumentando el desempleo.
Lo normal será que la investigación en I+D se dirija a reducir costes, no a reducir ingresos; pero en todo caso, si la famosa reducción de la tasa de ganancia tuviera lugar le respondí que esto se traduciría en una menor rentabilidad relativa de las industrias de bienes de consumo (que son las afectadas por la reducción del precio de los bienes de consumo), lo que hará que sea mucho más rentable invertir en las industrias de capital con rentabilidades mayores, especialmente después de que el incremento de la productividad haya favorecido un aumento del ahorro y, por tanto, una reducción del tipo de interés.
En realidad no respondiste tal cosa. Es hasta ahora que das una respuesta pertinente, aunque no adecuada, ya que supones que la disminución de la tasa de ganancia solo se daría en el sector de bienes de consumo. No hay razón para suponer tal cosa; de hecho, si se va a dar una disminución de la tasa de ganancia tiene que darse en todos los sectores de la economía, de lo contrario solo se producirá un reajuste o redistribución de la inversión.
Pero veamos el escenario que planteas con el supuesto de una menor rentabilidad de los bienes de consumo. Dices:
Si las industrias cercanas al consumo son menos rentables, reducirán la producción, el número de trabajadores que emplean y su demanda de bienes intermedios. Esta demanda de bienes intermedios sólo recuperará en tanto que éstos bajen de precio y, por tanto, le supongan unos menores costes.
Este menor precio de los bienes intermedios de capital (producidos por los proveedores de la empresa) sólo será posible en tanto se incremente la productividad de los procesos productivos que los fabricaban. Para incrementar la productividad será necesario aumentar la inversión en I+D o alargar la estructura de capital para incluir más bienes de capital que aumenten la productividad de los trabajadores. En cualquier caso necesitaremos mano de obra adicional para producir los bienes de capital o dedicarlo a la I+D.
Este gasto adicional será remunerativo para las industrias productoras de bienes intermedios porque se ha reducido el tipo de interés y, por tanto, se reduce el coste de su financiación y aumenta el valor presente de sus bienes intermedios (por el menor tipo de descuento).
Obviamente no tomas en cuenta el factor tiempo. Para cuando los bienes intermedios sean rentables en tu modelo, las empresas de bienes de consumo pueden haber quebrado en el mundo real. Tampoco tomas en cuenta el poder de las expectativas negativas. Las expectativas negativas sobre el consumo pueden producir un recorte inmediato en los proyectos de inversión, todo lo contrario a tu modelo.
Desempleo involuntario
Dices:
Después de explicarle esto, Ardegas me responde que: No tomas en cuenta la resistencia de los trabajadores a ver reducidos los salarios. Lo que tiene un efecto contraproducente en la productividad. De nuevo ignoras que existe una lucha de clases.
Esa es otra cuestión distinta. Si hablamos de desempleo involuntario, entonces no podemos referirnos a que el trabajador no quiera ver reducido su salario pasado. Si a mi me contratan de rector en Oxford y luego me despiden y exijo la misma retribución probablemente no encontraré trabajo, pero no será en contra de mi voluntad, sino precisamente por mis enormes exigencias.
Si un trabajador no quiere(clase de análisis sintáctico, ¿cuál es el sujeto de la oración? ¿quién no quiere? ¿Y si no quiere como puede ser involuntario?) trabajar por debajo de un salario determinado, está en su perfecto derecho, pero difícilmente podemos tildarlo de salario involuntario.
Me estaba refiriendo a los trabajadores que no son despedidos. Son estos los que se resisten a la disminución de sus ingresos. (Dije "salarios" en vez de ingresos, pero hay que tomar en cuenta que los salarios pueden ser los mismos aunque hayan disminuido las horas de trabajo).
Opiniones infundadas sobre la explotación
Decías:
El post original de Ardegas contenía alusiones a la explotación del trabajador, ante las cuales ni quise entrar por ser un tema demasiado manido y sólo accidental en este debate. Sus opiniones son infundadas al olvidar que es el trabajador el que se aprovecha del plan empresarial exitoso. No voy a decir que son los trabajadores quienes explotan al empresario (esto es, a quien les indica mejor de lo que ellos son capaces de entrever, dónde y cómo tienen que trabajar), pero obviamente son sus mayores beneficiarios. Al decidirse a trabajar y no a satisfacer directamente las necesidades de los consumidores, demuestran que no se consideran capaces de obtener de éste último modo una remuneración mayor que incardinándose en el plan empresarial.
Veo que supones que los trabajadores son "incapaces de entrever cómo es que tienen que trabajar". ¿No se te ocurre que no tienen capital y tienen dificultades para acceder al mercado de crédito? ¿o que venden su fuerza de trabajo por que no tienen una posición privilegiada en el mercado? Como me lo imaginaba, supones estulticia en los trabajadores. Pero igual, si los trabajadores fueran estúpidos y los burgueses se aprovecharan de ellos extrayéndoles un excedente de su trabajo, siempre habría explotación.
Y ahora pregunto yo, ¿qué restricciones institucionales existen hoy para que un trabajador se convierta en empresario?
El señor Juan Ramón Rallo ha tenido la fineza de contestar mi post sobre acumulación de capital. Dado que ha tomado tiempo de otros asuntos para analizar y responder mi escrito, no puedo menos que atender sus objeciones y disculparme por mi tardanza en responder.
Dices, Rallo, que en mi post pretendo "demostrar las maldades del sistema capitalista asociadas al mercado de trabajo", cuando mi énfasis no ha sido en cuestiones éticas o morales sino en un análisis meramente descriptivo. Entiendo que desde el punto de vista de la ética libertariana no son cuestionables la explotación, las externalidades y las consecuencias no intencionadas que puedan resultar de acuerdos voluntarios, por lo que un sistema capitalista que produzca estragos en la sociedad podría ser perfectamente justo desde esa concepción. No me detengo a cuestionar esa perspectiva, más bien señalo que la acumulación de capital puede tener efectos negativos que están en contra de los intereses de los trabajadores asalariados.
El siguiente extracto de mi post produce en tí un derroche de análisis que desafortunadamente resulta desencaminado. Yo decía:
las personas compiten por empleos, en vez de ser los empleadores los que compitan por obtener empleados, de manera que pueden darse el lujo de no pagarles el VPM, lo que les pagan es solamente el costo de oportunidad de emplearse. A esta situación se le conoce en el marginalismo neoclásico como explotación monopsonística
Te propones demostrar que a los trabajadores se les paga más que el costo de oportunidad de emplearse. Planteas el caso de tres puestos de trabajo A, B y C que compiten por tres trabajadores X, Y y Z, y llegas a la conclusión de que la competencia entre empleadores por los trabajadores permite que estos últimos puedan cobrar más que sus respectivos costos de oportunidad de ingresar en el mercado laboral. Lo que viene a concordar con lo que yo venía diciendo: que la competencia por los trabajadores tiende a aumentar los salarios de estos.
Tu confusión se debe a que creíste que por "costo de oportunidad de emplearse" yo me refería al costo de oportunidad de ingresar en el mercado laboral. Lo que yo tenía en mente era un modelo de equilibrio parcial en el que hay muchos puestos de trabajo en los que la competencia por los trabajadores no era la suficiente para permitirles a estos cobrar el valor de su producto marginal.
Al respecto dices que "conforme el trabajo vaya especializándose y el trabajador se vuelva menos sustituible, su salario se irá aproximando a la producitividad marginal descontada.
Afirmación que me deja un tanto perplejo. Lo que postulas es una tendencia al equilibrio. Yo creía que la teoría austríaca había descartado la búsqueda de estados de equilibrio y en su lugar pensaba en el mercado como un sistema dinámico. Y un sistema dinámico no tiene por qué alcanzar nunca un equilibrio. En el mercado de trabajo esto se aplica de la siguiente forma: Justo cuando yo creía que que los psicólogos eran muy cotizados en el mercado, la innovación y los cambios de gustos hacen que la demanda se incline a favor de los administradores de empresas, frustando mi esfuerzo de preparación académica. Puede suceder que los altos salarios en una profesión produzcan una sobre-oferta de profesionales en un determinado campo, viéndose estos obligados a cobrar menos que el valor de su producto marginal. Y es que en el mundo real no existe información perfecta. Yo creía que el austrianismo había descartado ese supuesto. ¿O será, Rallo, que eres neoclásico cuando de conviene?
Además pasas por alto mi argumentación que indica que el valor de su producto marginal no es el límite máximo de salarios al que pueden aspirar los trabajadores.
Dices:
Esto tampoco tiene nada que ver con la explotación monopsónica a la que alude Ardegas, que en todo caso significa que los empresarios acuerdan reducir su demanda de mano de obra para lograr una reducción del salario que compense la reducción de los ingresos futuros derivados de la producción no creada. El problema de esa teoría es que supone que existen ganancias potenciales que realizar incrementando la mano de obra, de modo que cualquier empresario podría reproducir la planta de unos de sus competidores, pagar un salario ligeramente superior, eliminar a la competencia (por dejarla sin trabajadores) y ser rentable.
En el modelo de explotación monopsonística al que aludo se asume -para efectos de análisis- que el nivel de desarrollo tecnológico permanece constante y que la utilización de los factores productivos es óptima. Lo que se comparan son básicamente dos estructuras del mercado de trabajo: una en la que la curva de oferta de trabajo a la cual se enfrentan los empleadores es horizontal y otra en la que esta oferta de trabajo tiene una pendiente positiva. Es en esta última situación donde se da la explotación monopsonística. Este modelo no supone nada de lo que dices.
También planteas el resultado paradójico de que unos menores salarios implican unos mayores salarios. Dices:
El segundo, que unos menores salarios implican un mayor fondo de salarios disponible para la inversión y la investigación tecnológica. Es decir, el empresario podrá acumular más bien de capital o incrementar el período productivo del trabajo, incrementando la productividad marginal del trabajo, o bien podrá investigar en I+D, creando más riqueza e incrementando a su vez la productividad marginal del trabajo. Estos incrementos en la productividad marginal incrementan el salario de X, Y y Z, ya que elevan la disposición al pago de A, B y C, por X (al ser más productivo) e intensificará la competencia por Y y Z. En especial, hemos de recordar que el incremento de la productividad traerá, así mismo, una reducción del precio de los bienes y servicios lo que incrementará los salarios reales.
Ardegas en este punto no está muy convencido y sostiene que el incremento de la productividad generará paro: Un aumento del desempleo y una disminución de los salarios puede venir como consecuencia de una mayor acumulación de capital y de la inversión en investigación y desarrollo. Cuando se aplica a la producción innovaciones tecnológicas que ahorran trabajo hay empleos que se vuelven innecesarios, engrosando con ello el paro. Esta mano de obra parada tiende a disminuir los salarios, lo que tiene un efecto contrario al aumento inicial del VPM.
En esta afirmación se parte del supuesto de que las necesidades del ser humano se encuentran plenamente satisfechas antes del incremento de la productividad. En caso contrario, el trabajo liberado afluiría, gracias al mayor capital derivado del incremento de la productividad, hacia tareas que antes no eran rentables y que ahora pasan a serlo.
En realidad no supongo tal cosa. Tú eres el que introduce unos supuestos no realistas.
Asumes que:
La demanda efectiva en el capitalismo refleja las necesidades de todos los seres humanos. No tomas en cuenta las necesidades de los económicamente marginados.
No existe un período de incertidumbre y precariedad provocado por el desempleo en los trabajadores. Todos los que perdieron su empleo encontrarán otro, si es que lo buscan.
Esto se debe a que habrá nuevos proyectos que serán rápidamente formulados e implementados.
Por lo que el desempleo involuntario no existe en el capitalismo, a menos que se hayan agotado las necesidades humanas.
Los grupos humanos que sufren el desempleo involuntario y una presión hacia la baja sobre sus salarios son los mismos que se verán beneficiados por un aumento del empleo y los salarios provocado por un aumento en la inversión destinada a mejorar la producción. No tomas en cuenta la globalización de la economía.
Existe una movilidad perfecta del trabajo y el capital.
Pero lo que demuestra que vives en un torre austríaca de marfil es el párrafo siguiente. Dices:
Una reducción de los salarios nominales no modificaría el resultado de las cosas, sólo el número de cambios. Si las industrias de consumo reducen el salario de sus trabajadores, las de capital harán lo propio con los suyos, de modo que en el conjunto de la economía habrá aumentado el fondo de subsistencia, reduciendo el tipo de interés y haciendo rentable etapas de producción más alejadas del consumo (es decir, un período de producción más alargado) que, tras contratar a los trabajadores desempleados, (única mano de obra disponible) incrementarán la productividad de la economía, reduciendo los precios e incrementando los salarios reales.
Como si un recorte generalizado de salarios nominales fuera algo políticamente viable. Entiendo que no tienes una teoría de la lucha de clases, pero el sentido común debería ayudarte.
Y luego citas una afirmación mía que calificas de torpe. Yo decía:
Esto puede producir un resultado paradójico, en el que la inversión en investigación y desarrollo produzca una disminución de la tasa de ganancia, ya que el descenso ulterior del precio puede que no compense la inversión inicial. Al disminuir la tasa de ganancia también disminuye la inversión, creando más desempleo y presionando los salarios hacia la baja.
A lo que respondes:
El hecho de que la inversión reduzca la tasa de ganancia (que vendrá en última instancia determinada por el tipo de interés, esto es, por la cantidad de ahorro de la economía) no implica que se despida a un mayor número de trabajadores, sobre todo cuando asumimos que esos trabajadores YA han sido despedidos. El mayor ahorro supone un capital que se dirigirá hacia aquellas inversiones rentables que, al reducirse el tipo de interés, se encuentran precisamente en los bienes de capital más alejados del consumo cuyos flujos de caja actualizados permiten compensar los pagos presentes. Esa inversión sigue siendo rentable precisamente por la reducción del tipo de interés, y esa inversión requiere de trabajadores que la materialicen.
Si mi argumento fue torpe, tu refutación ha sido más torpe aun. No has entendido nada. La disminución de la tasa de ganancia implica una disminución de la inversión, ya que hay un menor incentivo para invertir, el descenso de la inversión produce un aumento del desempleo. Si disminuye el tipo de interés como consecuencia del mayor ahorro lo que obtienes es una fuga de capitales y mayor desempleo. Estos son efectos que se van agregando al desempleo inicial.
Pero tú te vas cuesta abajo con tus supuestos y dices: Por tanto, aquí ya vemos que los trabajadores despedidos necesariamente volverán a ser contratados (en la práctica es probable que nunca llegaran a ser despedidos, sino que la empresa redujera la jornada de toda la plantilla y bajara los precios de sus productos para evitar nuevos competidores en el mercado).
No tomas en cuenta la resistencia de los trabajadores a ver reducidos los salarios. Lo que tiene un efecto contraproducente en la productividad. De nuevo ignoras que existe una lucha de clases.
Y con la ilusión de haber derribado mi argumentación te cachondeas diciendo: Lo que no me queda claro es por qué las empresas iban a invertir en I+D si no les sale rentable, ¿no sería más interesante que, en lugar de pedir fondos al Estado para dilapidarlos en I+D, los pidieran para repartir dividendos a los malvados capitalistas?
Por problemas de acción colectiva. El subsidio a los capitalistas se hace con la excusa del progreso y la seguridad nacional. Una descarada transferencia a la clase capitalista produciría la rebelión en la clase trabajadora. De nuevo ignoras el sentido común.
Y luego -supuestamente para darme el tiro de gracia- dices: Dejo de lado también por ahora las opiniones infundadas de que el trabajador es explotado por el empresario por el hecho de no percibir el que, según Ardegas, es el producto íntegro de su trabajo. Me temo que con el recurso al mercado de créditos, el trabajador puede convertirse en empresario, acumular capital y apropiarse del producto íntegro del trabajo de otros.
¿Opiniones infundadas? ¿Por qué? Confundes empresario con burgués, y no son lo mismo. De no ser por restricciones institucionales los trabajadores podrían perfectamente desempeñar la función empresarial. El que ocasionalmente un trabajador asalariado se convierta en un pequeño burgués o en burgués con todas las de la ley ( esto último es muy raro) no modifica la situación, también hay un reflujo de pequeños burgueses que se convierten en asalariados al fracasar sus empresas, la estructura de clases permanece intacta. De modo que el interés de la clase trabajadora es por que desaparezca el capitalismo.
¿O será que los otros se apropian del producto íntegro que el empresario ha creado descubriendo la oportunidad de ganancia?
¿Estás diciendo que los trabajadores explotan al burgués al cobrarle un sueldo o te refieres a los impuestos? No se si supones estulticia en los obreros, al no ser capaces de descubrir oportunidades de lucro, o si supones que los trabajadores no son de ayuda para el burgués sino más bien un lastre al ser los sueldos una deducción de su ganancia.
En todo caso, queda claro que la acumulación de capital y el progreso técnico incrementa de manera sostenida los salarios o, en su defecto, el tiempo libre de los trabajadores.
Queda claro... si partes de supuestos irreales. En el mejor de los casos hay que esperar un aumento errático de los salarios, que beneficia a unos y perjudica a otros sin criterios de racionalidad social.
Según la teoría económica burguesa, en el capitalismo se da una expansión constante de la producción basada en la acumulación de capital; esta acumulación de capital aumenta el valor del producto marginal de los trabajadores, lo que conduce a un aumento de los salarios. Así es que en el capitalismo todos somos felices: hay cada vez más bienes para consumir - y a precios más baratos- el capitalista llena sus faltriqueras de billetes y el trabajador ve como aumentan sus salarios reales. Si las cosas no suceden como dice la teoría, siempre existe la posibilidad de echarle la culpa al Estado por su intervención en la economía.
Ahora examinemos el mecanismo por el cual se nos asegura que los trabajadores salen beneficiados en la acumulación de capital. El concepto clave que hay que entender es el de valor del producto marginal (VPM) [1], pero antes necesitamos definir el producto físico marginal (PFM); el PFM del trabajo es el incremento de la producción que se experimenta con la incorporación del último trabajador que se agrega a la planta, manteniendo el capital físico constante. El VPM es el valor monetario de este aumento de la producción; este valor monetario se determina según la utilidad marginal que le reporta el producto al consumidor final. Dicho de otra manera: el VPM es la disminución de ingreso que experimenta una empresa cuando el último trabajador se retira de la producción.
Cuando hay un aumento de la productividad debido a la utilización de nueva tecnología, aumenta el VPM del trabajador, lo que lo vuelve más cotizado. Si a un trabajador se le paga menos que el VPM, otro empresario -viendo la oportunidad de lucro- le pagará más de lo que le pagaba su empleador anterior. La competencia entre empresarios por los trabajadores aumentará el salario de estos hasta el límite máximo del VPM. Esto es lo que sucedería en un mercado competitivo del factor trabajo. Esto es lo que creía Mises que sucedía en el capitalismo[2].
De manera que no hay necesidad de que los trabajadores luchen colectivamente por negociar un salario mejor con los patronos, ni de cabildear con las autoridades gubernamentales para obtener un aumento al salario mínimo. (De hecho, la teoría económica burguesa nos enseña que tales acciones por parte de los trabajadores producen desempleo). No. La mano invisible del mercado se encarga solita de aumentar los salarios al nivel que corresponde por productividad.
Pero la experiencia cotidiana en el capitalismo es menos idílica de lo que nos pinta la teoría. Los empleadores son los que normalmente tienen el sartén por el mango, las personas compiten por empleos, en vez de ser los empleadores los que compitan por obtener empleados, de manera que pueden darse el lujo de no pagarles el VPM, lo que les pagan es solamente el costo de oportunidad de emplearse. A esta situación se le conoce en el marginalismo neoclásico como explotación monopsonística.
Pero ni siquiera en el mercado competitivo de la teoría neoclásica -con información perfecta- puede pretenderse que a los trabajadores se les paga según su aportación marginal. Si asumimos rendimientos marginales decrecientes, solo al último trabajador que se agrega a la planta se le paga su aportación marginal (el VPM), al resto de los trabajadores se les paga sucesivamente menos. De manera que cabe extender el concepto de explotación incluso al caso de un mercado competitivo de trabajo. Otra manera de analizar esto es por medio del concepto de valor del producto físico medio (VPFMe), el cual es el valor monetario producido por el factor trabajo dividido por el número de trabajadores. El VPFMe es mayor que el VPM. La diferencia entre el VPFMe y el VPM multiplicada por el número de obreros es el valor monetario producido por los trabajadores que es apropiado por los empleadores. Encontramos una justificación en los libros de texto que dice que la parte de la producción atribuida al trabajo que no reciben los trabajadores se destina al pago de otros factores de la producción, y a la investigación y desarrollo. Lo que queda claro es que es mentira la pretensión de que el VPM es el límite máximo de salarios al que puede aspirar el trabajador.
Un malentendido común entre los apologistas vulgares del capitalismo es tratar la teoría de la productividad marginal descrita anteriormente como si fuera una teoría de salarios, cuando solo se describe el lado de la demanda de trabajo. Parece que no se dan cuenta que una mayor oferta de mano de obra implica unos salarios más bajos. De hecho, un descenso exógeno de los salarios producirá un aumento del VPM, este aumento de la productividad se deberá a que habrá mayor mano de obra por unidad de capital.
Un aumento del desempleo y una disminución de los salarios puede venir como consecuencia de una mayor acumulación de capital y de la inversión en investigación y desarrollo. Cuando se aplica a la producción innovaciones tecnológicas que ahorran trabajo hay empleos que se vuelven innecesarios, engrosando con ello el paro. Esta mano de obra parada tiende a disminuir los salarios, lo que tiene un efecto contrario al aumento inicial del VPM. El aumento del VPM debido a la nueva tecnología es temporal, por que con el tiempo la mayoría de las empresas utilizará la nueva tecnología, haciendo descender los precios hasta su costo promedio, el cual incluye una ganancia media. Esto puede producir un resultado paradójico, en el que la inversión en investigación y desarrollo produzca una disminución de la tasa de ganancia, ya que el descenso ulterior del precio puede que no compense la inversión inicial. Al disminuir la tasa de ganancia también disminuye la inversión, creando más desempleo y presionando los salarios hacia la baja, lo que puede producir efectos perversos que se retroalimentan en un círculo vicioso, creando una crisis en el sistema económico.
Para paliar los efectos adversos del mercado capitalista se hace uso de la intervención estatal. Hay empresas que externalizan sus costos de investigación y desarrollo pasándoselos al Estado, esto se puede ver especialmente en los casos en los que la investigación en asuntos militares se utiliza posteriormente en usos civiles, también se da en la investigación farmacéutica. Para evitar que disminuya la tasa de ganancia también se utilizan barreras al comercio internacional, y barreras a la entrada de nuevas empresas, para que la burguesía nacional pueda obtener ganancias monopolísticas. Las patentes también son útiles para que la investigación se vuelva rentable, pera esa es otra forma de obtener ganancias monopolísticas.
Así es que en el capitalismo los trabajadores son doblemente explotados: ya sea como empleados o como consumidores. La concentración de ingresos resultante por parte de la burguesía vuelve más difícil darle salida a la producción, creando problemas de subconsumo, por lo que se recurre al mercado extranjero para darle salida a ese excedente. A esto se le llama globalización.
Resulta contradictorio afirmar que la acumulación y concentración del capital en pocas manos sea de beneficio social ¿Cómo puede ser de beneficio social que unos pocos tomen las decisiones de qué producir, cómo producir y para quien producir? ¿Cómo puede ser de beneficio social el desempleo y la marginación? Los libertarianos se quejan de que los funcionarios estatales tomen decisiones por nosotros, pero no parece molestarles que unos pocos capitalistas tomen decisiones que afectan a muchos. ¿Cómo se explica esta contradicción? ¿Será por que se suscriben a una especie de darwinismo social?
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[1] Algunos autores, influidos por Mises, llaman productividad marginal a lo que aquí llamamos valor del producto marginal. En este post obvio el asunto de la tasa de descuento, por motivos de simplicidad.
[2] El austriano Juan Rallo, seguidor de Mises, cree que el VPM es solo el límite máximo que puede cobrar el trabajador. El límite mínimo sería el salario del trabajador marginal. Ver artículo suyo aquí.
En el mutualismo se considera que la tierra es un patrimonio de la humanidad, por lo que nadie puede apropiarse de ella en forma definitiva. Cada persona tiene el derecho de posesión y usufructo sobre el terreno que esté trabajando y ocupando, pero al dejar de trabajarlo y ocuparlo pierde este derecho. Como decía Zapata: la tierra es de quien la trabaja.
Esta doctrina resulta útil para justificar los procesos de reforma agraria. No se justifica que haya tierras sin usufructuar mientras haya campesinos dispuestos a trabajar en ellas. Ni desde el punto de vista lockeano se justifica en la actualidad la propiedad sobre muchas tierras que fueron concedidas graciosamente por el Estado, sin que se haya "mezclado trabajo" con ellas. En este contexto cobra sentido la paradoja de Proudhon: la propiedad se ha convertido en un robo.
Sin embargo, desde el punto de vista práctico, la doctrina mutualista tiene algunos problemas, ya que puede volverse demasiado rígida en algunas situaciones en la que es necesaria una eficiente asignación de recursos. Consideremos el caso de una construcción de una carretera que deba pasar por el terreno cultivado de un campesino: si el derecho de propiedad sobre la tierra del campesino es lockeano, se le puede pagar a éste su costo de oportunidad para que permita el paso de la carretera, pero si el derecho que posee es mutualista, no. A pesar de que la carretera tiene un beneficio social, esta no podrá construirse debido a que no se le puede pagar al campesino una justa compensación. Y así podríamos pensar en otros problemas similares de asignación de recursos.
La doctrina mutualista sobre la tierra solo parece ser efectiva en aquellos casos en los que haya un obvio abandono.
Kevin Carson hace una argumentación socialista a favor del libre mercado. Él cree que en un verdadero mercado libre no habría grandes corporaciones. Éstas existen en la actualidad debido a diferentes tipos de intervención estatal, entre las que cabe destacar: el monopolio sobre la tierra, el monopolio sobre el capital, las barreras arancelarias, las patentes, y el subsidio sobre el transporte.
En el monopolio sobre la tierra, hay propiedades que fueron concedidas por el Estado que ni siquiera tienen una justificación lockeana; pero aunque la tuvieran, no sería justo que haya tierras ociosas cuando hay campesinos dispuestos a trabajarlas. Si se permitiera a las personas trabajar las tierras ociosas, habría menos emigración del campo a la ciudad, aumentando así los salarios urbanos, haciendo más difícil obtener rentas sobre el capital.
En el monopolio sobre el capital, la destrucción a las actuales barreras a la oferta de crédito provocaría una caída de la tasa de interés que le haría más fácil auto-emplearse a los trabajadores. Esto produciría una disminución de la oferta de mano de obra para los capitalistas, lo que conduciría a un aumento de los salarios, presionando hacia abajo sobre las rentas de capital.
El mismo efecto adverso para el capital y favorable para los trabajadores, produciría la eliminación de las barreras arancelarias, las patentes y los subsidios sobre el transporte, que en la actualidad le permite a las grandes corporaciones externalizar gran parte de sus costos y obtener rentas monopolísticas.
Sin embargo, el orden que hay que seguir para desmantelar la intervención estatal es muy importante: hay que cortar los subsidios de arriba a abajo, y los impuestos de abajo hacia arriba; de lo contrario disminuiríamos el poder de negociación de los trabajadores en vez de aumentarlo, lo que los haría presa fácil de la explotación capitalista.
El poder de negociación está de parte de los trabajadores cuando los empleadores andan detrás de los empleados, y está a favor de los patronos cuando los empleos son los que andan en busca de empleadores. Esta última situación produce que no se le compense a los trabajadores el costo subjetivo de tener que alquilar su fuerza de trabajo. En esto consiste la explotación.
El resultado final buscado, sin embargo, no es de una igualación de los ingresos de todos los trabajadores, ya que los trabajos tienen diferentes costos subjetivos, por lo que es de esperar que los trabajos calificados que requieran de mayor preparación obtengan mayores ingresos. Pero esto no va en contra del ideal socialista cuya idea de equidad es que "se le de a cada uno según su trabajo".
El escenario final de trabajadores que trabajan por su propia cuenta -ya sea en cooperativas o en sociedades anónimas en el que cada trabajador tiene parte de las ganancias- es estable, ya que se le haría muy difícil a los aspirantes a capitalistas el lucrarse con el trabajo ajeno, cuando la mayoría de los trabajadores están auto-empleados y la oferta de crédito es abundante.
A continuación hago una crítica de la teoría laboral del valor con base subjetiva que plantea el autor Kevin Carson en su web.
La teoría laboral del valor enseña que el trabajo es el que determina el valor de cambio de las mercancías. En su forma clásica esta teoría afirma que la razón de intercambio entre las mercancías corresponde a la razón de horas de trabajo humano socialmente necesario para producirlas.
¿Por qué se afirma esto? Los economistas clásicos no explicaron la razón por la cual el trabajo supuestamente se traduce en valor de cambio, tampoco lo hizo Marx. Esta fue una de las principales críticas que el austríaco Böhm-Bawerk hacía a la teoría del valor-trabajo.
Kevin Carson, que plantea una teoría laboral del valor que se basa en la subjetividad del trabajador, piensa salir al paso de esta objeción por medio de una cita de James Buchanan. Y sobre esta cita basa su defensa de la teoría laboral del valor.
Dice Buchanan:
Incluso en un modelo tan simple [el modelo primitivo de intercambio entre castores y ciervos de Adam Smith] ¿Por qué deberían los costos relativos determinar los valores normales de intercambio? Esto sucede por que se asume que los cazadores son individuos racionales, maximizadores de utilidad; y por que los "bienes" positivamente valorados y los "males" negativamente valorados en sus funciones de utilidad pueden ser identificados. Si por alguna razón los valores de cambio tuvieran que situarse en una razón diferente de aquella de sus valores de costos, habrá una modificación del comportamiento. Si el cazador individual sabe que él es capaz, en el transcurso de su trabajo, de matar dos ciervos o un castor, él no escogerá matar un ciervo si el precio de un castor es de tres ciervos, incluso aunque él sea un demandante o comprador final de ciervos. Él puede "producir" ciervos en forma más barata a través del intercambio en estas circunstancias... Y como se espera que todos los cazadores se comporten de la misma manera, ningún ciervo será producido a menos que, y hasta que, el valor esperado de cambio retorne a la igualdad con la razón de costos. Cualquier diferencia entre el valor esperado de cambio y el valor esperado de costos en este modelo reflejaría un comportamiento irracional por parte de los cazadores.
En esta interpretación, la teoría clásica incorpora la noción de costo de oportunidad. Para el cazador, en una decisión de asignación de recursos, el costo de un castor es de dos ciervos, y el costo de un ciervo es de medio castor. A una razón esperada de uno por dos, cada cazador potencial debe estar en el margen de indiferencia. La producción física y la producción por medio del intercambio rinde idénticos resultados. El tiempo de trabajo, el estándar de la medición, es el común denominador en el que los costos de oportunidad son computados.
A lo que Carson añade que:
Un productor continuará llevando sus bienes al mercado solo si recibe un precio necesario, en su evaluación subjetiva, capaz de compensarlo por la desutilidad involucrada en producirlas. Y él se encontrará por mucho tiempo incapaz de cargar un precio mayor que este monto necesario, si la entrada al mercado es libre y si la oferta es elástica, por que los competidores entrarán en la industria hasta que el precio se iguale con la desutilidad de producir el incremento final de la mercancía.
Tales enunciados no requieren una verificación más allá de un entendimiento a priori de la naturaleza humana. El mismo Mises escribió sobre el carácter auto-evidente de los axiomas de la praxeología...
Aquí Carson confunde papas con naranjas. El modelo que expone Buchanan utiliza el supuesto de racionalidad neoclásica, que no es el mismo que la praxeología de Mises. Según esta última, no sería correcto afirmar que los cazadores son indiferentes entre cazar dos ciervos o cazar un castor, ya que se considera que la indiferencia no puede ser base de la acción.
Este modelo de Adam Smith, traducido al lenguaje neoclásico, es tan básico, que no puede considerarse una demostración convincente de la teoría laboral del valor, ya que sus supuestos son muy restrictivos. El mismo Smith consideraba que este modelo era incapaz de explicar el funcionamiento de la economía capitalista, por lo que sorprende que Carson crea haber presentado una evidencia contundente a favor de su teoría subjetivizada del valor-trabajo.
Y más adelante en el texto, dando por sentada esta demostración, nos dice:
¿Qué base válida puede tener una teoría laboral del valor sino es la desutilidad del trabajo experimentado por el trabajador mismo? Debe ser auto-evidente que la única razón de que el trabajo sea el único factor en crear valor de cambio es que el trabajador (a diferencia de las tierras, las fuerzas naturales, etc.) tiene un carácter único, ya que debe ser persuadido de que vale la pena traer sus bienes al mercado.
Pero si esto es así, entonces no sería posible sostener que se da una explotación capitalista, ya que si lo que produce valor de cambio es la necesidad del empleador de compensar la desutilidad del trabajo, no se explica como es que el obrero puede producir más valor del que recibe en salarios.
Esta teoría, que considera el trabajo como fuente inherente de desutilidad, contradice la noción socialista del trabajo como realización de la naturaleza humana. También se puede decir que el no tener trabajo produce desutilidad.
Carson reconoce esto, pero lo deja de lado cuando dice:
La idea del trabajo como desutilidad ha causado que algunos objeten que esta refleja un crudo entendimiento economicista de la motivación humana. El que una persona experimente el trabajo como algo desagradable o como una expresión de su naturaleza interna, depende de la naturaleza de las relaciones de poder en el proceso de producción. Por ejemplo, Marx objetaba que la visión de "toil and trouble" de Adam Smith trataba el gasto de poder laboral "como el mero sacrificio de descanso y libertad, y no al mismo tiempo como la actividad normal de los seres vivos. Pero entonces él tiene al moderno trabajador asalariado a la vista."
Pero en el escenario de economía de libre mercado que propone Carson, en el que las relaciones jerárquicas en el proceso de producción son mayormente elminadas, el trabajo no podría verse como una desutilidad inherente, por lo que la ley del valor no podría aplicarse en este caso. Pero es precisamente este tipo de escenarios los que más se parecen a la versión neoclásica del modelo primitivo de intercambio de Adam Smith que plantea Buchanan. Por lo que la teoría subjetiva del valor de Carson se queda en nada, incapaz de explicar tanto lo simple como lo complejo.
El filósofo Gabriel Zanotti ha intentado hacer una síntesis del pensamiento de Ludwig von Mises en "Acción Humana" con la teología natural de Tomás de Aquino. Lo que en primera instancia resulta un tanto extraño ya que el Doctor Angélico denunciaba la usura como anti-natural, lo que no concuerda con la posición austríaca sobre el interés y los salarios. Además Mises es un agnóstico que no gusta de la metafísica, ni del derecho natural, mientras que Aquino es un creyente católico que basa su teología natural en Aristóteles. Sin embargo, lametodología apriorista de Mises comparte un terreno común con la teología del Santo, debido a su carácter pre-científico.
En su semblanza sobre Mises, Zanotti considera providencial la llegada de Mises a Estados Unidos, y su rechazo por parte de la academia no hace sino confirmar ese carácter ejemplar de Mises. Esto muestra que "Dios permite los males en función de bienes mayores".
Ese rechazo por parte de la academia -o más bien indiferencia- se debería al rechazo frontal de Mises de la metodología científica en favor de un extremo apriorismo, de una metodología puramente deductiva. Mises justifica su actitud anti-científica con el argumento de que el ser humano no se comporta de acuerdo a reglas predeterminadas, y además, que no se puede experimentar con las condiciones sociales de la manera que se hace en los experimentos de las ciencias naturales, como la Física. Claro que Zanotti no considera que el método deductivo de Mises no sea científico. Él cree, al igual que Mises, que las exigencias empiristas de la ciencia moderna están basadas en un prejuicio positivista.
Sin embargo, Zanotti nos señala que el Mises de "Acción Humana" no es exactamente el mismo Mises de sus obras anteriores. Antes de "Acción Humana" nos encontramos a un Mises más favorable hacia el método empírico. Utilizaba expresiones como:
La desutilidad del trabajo "is a datum". "Experience teaches" que la acción cooperativa es más eficiente. En el mercado de bienes presentes y futuros, la tendencia a la "equalization" es producida por "...the striving of bissinessmen". Son "psychological factors" los que explican cuán lejos puede llegar la expansión de los medios fiduciarios. Y no estamos hablando de cuestiones marginales. Son el eje central de cuestiones tales como el mercado laboral, la división del trabajo, la tendencia al equilibrio en el mercado de capitales (con toda la importancia que la teoría monetaria tiene en la Escuela Austríaca) y el funcionamiento de un mercado libre en materia monetaria. Y podrían citarse algunos ejemplos más y no de menor importancia.
Pero después, en "Acción Humana", la experiencia histórica no resulta entendible sino es a la luz de una teoría previa que la ilumine.
Este cambio de perspectiva quizá se deba a su particular agenda ideológica. Zanotti cuestiona la afirmación de Mises de que su metodología estaba exenta de juicios de valor. Zanotti cree que toda ciencia está cargada de juicios de valor implícitos:
Por supuesto que hoy, frente a la "theory-ladenness" de la epistemología, toda teoría es "value-laden" y por ende no puede haber separación neta entre juicios de hecho y juicios de valor...
En el caso de Mises, el método praxeológico, con su carácter ahistórico, le permitía ponerle un candado téorico a las pretensiones socialistas y totalitaristas (para Mises socialismo y totalitarismo son lo mismo) de manipular las leyes históricas mediante un programa constructivista. Las leyes praxeológicas, al estar basadas en el axioma de la acción humana, son eternas e inmutables, no pueden cambiar de un período histórico a otro por medio de una supuesta evolución de las fuerzas productivas, ya que es la voluntad humana la que determina el curso de la historia, y no unas leyes históricas ciegas. De ahí que el socialismo no sea posible, y el orden capitalista -que se entiende como un orden basado en la cooperación- sea el único viable. Mises niega que en el capitalismo se de una lucha de clases.
El autor mutualista Kevin Carson es un fuerte crítico de lo que él denomina "libertarianismo vulgar". Según Carson, en un verdadero mercado libre -en el que no exista ningún tipo de intervención estatal- no existirían grandes empresas, los trabajadores no se verían tan urgidos a trabajar por un salario y optarían por formar cooperativas.
El libertarianismo vulgar, en su afán por defender el "libre mercado" hace una apología de las grandes corporaciones sin caer en la cuenta de que estas no existirían sino fuera por el apoyo estatal. Para defender su tesis, Carson señala que: las tasas de interés activas están infladas debido a las restricciones estatales al mercado de capitales, lo que produce una sobrevaloración del capital con respecto al trabajo; y que la tenencia de tierras sin usufructuar por parte de los terratenientes aumenta artificialmente el valor del producto marginal de las que sí son usufructuadas, y además produce una migración del campo a la ciudad, lo que también presiona los salarios urbanos hacia la baja. Eliminando estas restricciones estatales, los trabajadores tendrían mayor poder de negociación, por lo que no podrían ser explotados por los capitalistas.
Carson defiende la tesis de la justicia mutualista que establece un derecho de propiedad sobre la tierra en base al trabajo, a semejanza de la doctrina lockeana, pero este derecho de propiedad se pierde con la falta de usufructo. Además señala que los grandes terratenientes obtuvieron la tierra no por medio del trabajo, sino por concesiones arbitrarias del Estado.
Manuel Lora y Juan Ramón Rallo aprovechan una declaración del ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer para darnos una lección de economía en este artículo.
Linux es un fuerte competidor. No existe una compañía llamada Linux, apenas hay alguna guía sobre Linux. Aun más, Linux de alguna manera surge orgánicamente de la tierra. Y tiene, ustedes saben, esas características del comunismo que a la gente tanto tanto le gustan. Es decir, es gratis".
Lo que motiva el comentario de nuestros autores:
Las declaraciones de Ballmer demuestran su ignorancia sobre economía y la naturaleza de la acción humana.
Pero hay que tener cuidado con llamar a alguien ignorante si no se está seguro de dominar el tema en discusión. En realidad, las declaraciones de Ballmer solo pretenden desprestigiar de forma burda un producto rival, ya que el término "comunismo" tiene connotaciones peyorativas en Estados Unidos. Más que demostrar la ignorancia de Ballmer, Lora y Rallo demuestran su propia ignorancia, veamos por qué.
Dicen:
El capitalismo de libre mercado no se caracteriza específicamente por la existencia de compañías, sino por individuos que, gracias a la propiedad privada, planifican la manera más eficiente de alcanzar sus fines. En muchos casos las compañías son las unidades de cálculo mas adecuadas para llevar a cabo la acción empresarial, pero no es siempre el caso. No son un prerrequisito del capitalismo, sino una consecuencia organizativa de él.
Esto es falso. El capitalismo se caracteriza por la utilización del trabajo asalariado por parte de los capitalistas para obtener ganancias. Este es un concepto básico de Economía Política.
Y en el concepto de comunismo vuelven a patinar:
Comunismo es la propiedad estatal total de todos los recursos a su alcance y, por lo tanto, implica la imposibilidad de la acción humana sin la autorización del Comité Central de Planificación; significa la absoluta ausencia de propiedad privada, incluyendo la del propio cuerpo y del trabajo. Por lo tanto, cuando Ballmer exclamo que Linux tenía características del comunismo, erró completamente.
Falso de nuevo. Cualquiera que tenga un vago conocimiento de la teoría marxista sabe que el Comunismo es la etapa de la evolución de las fuerzas productivas en que el Estado ha desaparecido; por lo que difícilmente puede basarse el comunismo en la propiedad y planificación estatal.
Y de nuevo:
Linux no es socialista. La organización y proceso de desarrollo del software libre no es más que personas actuando libremente para satisfacer sus necesidades intelectuales.
Como si las personas no pudieran actuar libremente en el socialismo por medio de la cooperación -y no de la explotación al prójimo- para satisfacer sus necesidades.
El error en que incurren es tan grande... ¡que llegan a afirmar que la caridad es un fenómeno de mercado! Dicen: "Linux es un fenómeno del mercado, al igual que la caridad". Cuando el mercado implica intercambio de bienes y servicios, y en la caridad no hay tal intercambio, sino que es unilateral.
Cómo decía al principio, antes de tildar a alguien de ignorante, conviene asegurarse de que se maneja el tema tratado, antes de exponerse al rídiculo.
Decía yo que Wilfredo Flores era progre, pero resulta que me equivoqué, ahora lo veo defendiendo posturas neoliberales en este post. Espero que sea broma.
Wilfredo nos propone privatizar la ENEE como solución a su crisis financiera. Pero la experiencia con las privatizaciones en Honduras es más bien negativa. Como en el caso de las cementeras, o con InterAirports; los nuevos propietarios de estas empresas las "pagan" con las mismas ganancias que obtienen de los activos que adquieren. Así cualquiera.
Una solución más libertaria y socialista sería entregar los activos estatales de las empresas a los trabajadores de las mismas, según el principio de homesteading. De esta manera se eliminarían los incentivos perversos que surgen cuando se separa la propiedad de la administración.
A continuación traduzco un sensacional post del anarcosindicalista Larry Gambone:
¿Quién pensaban los socialistas originales que debía de ser el dueño y controlador de la economía? ¿Pensaban que debía ser el Estado? ¿Favorecían la nacionalización? ¿O querían algo completamente diferente? Echemos un vistazo a los finales del siglo XVIII, a través del siglo XIX y en el siglo XX, y miremos que pensaban importantes socialistas y organizaciones socialistas.
Thomas Spence - la tierra de granjas y de la industria poseída por compañías de capital común, todos los granjeros votando con sus acciones.
St. Simon - un sistema de corporaciones voluntarias.
Socialistas Ricardianos - cooperativas de trabajadores.
Owen - cooperativas industriales y cooperativas de comunidades intencionales.
Fourier - el Falansterio - una comunidad intencional.
Cabet - Industria poseída por la municipalidad ("commune" en Francés, de ahí lo de comunismo)
Flora Tristan - cooperativas de trabajadores.
Proudhon - cooperativas de trabajadores financiadas por el Banco Popular - un tipo de sindicato de crédito que emitía dinero.
Greene - sistema de banca mutualista que permitía a los granjeros y obreros poseer sus propios medios de producción.
Lasalle - cooperativas de trabajadores financiadas por el estado - por lo cual fue condenado por Marx como un "socialista estatista".
Marx - un "sistema nacional de producción cooperativa".
Tucker - sistema mutualista de banca permitiendo a granjeros y trabajadores poseer sus propios medios de producción.
Dietzgen - producción cooperativa.
Knights of Labor - cooperativas de trabajadores.
Parsons - propiedad y control obrero de la producción.
Vanderveldt - sociedad socialista como una "cooperativa gigante".
Partido Socialista Obrero - industria poseída y dirigida democráticamente a través de los Sindicatos Socialistas Industriales.
Partido Socialista de Estados Unidos - hasta 1920 enfatizaba el control obrero de la producción.
CGT Francia, Programa de 1919 - economía mixta con grandes industrias poseídas por contratistas de las cooperativas.
IWW - democráticamente dirigido por sindicatos industriales.
Partido Socialista de Canadá, Partido Socialista de Gran Bretaña, 1904-05 programa de propiedad común, democráticamente dirigida; ambas partidos están hasta el día de hoy profundamente opuestas a la nacionalización.
SDP - Programa de Erfurt de 1892 - Programa mínimo que incluye una economía mínima de estado, industrias cooperativas y municipales. Aun cuando es considerado como un documento estatista socialista, en realidad no da predominio a la propiedad estatal.
¿Y entonces? ¿Dónde está el estatismo? Todos estos socialismos tienen una cosa en común, un deseo de crear una economía en donde todos tengan voz y voto.
El Porqué de la Confusión
El estado jugó un rol en los partidos marxistas de la Segunda Internacional. Pero su papel no era nacionalizar la industria y crear una vasta y burocrática economía de estado socialista. Dicho en forma simple, los partidos obreros debían ser electos al gobierno nacional; y apoyados por los sindicatos, movimientos cooperativos y otras organizaciones populares, estos expropiarían las grandes empresas capitalistas. Luego sucederían tres cosas: 1. Las empresas expropiadas serían entregadas a las organizaciones, cooperativas y municipalidades. 2. El ejército y la policía serían seccionadas y reemplazadas por milicias obreras y municipales. 3. El poder político sería descentralizado a nivel cantonal y municipal, siendo introducidas la democracia y el federalismo. Estos aspectos constituyen "el marchitamiento del Estado" del que hablaban Marx y Engels.
El primer problema con este escenario fue que los partidos obreros nunca tuv